EN ESTAMBUL SE COME MUY BIEN

17 de noviembre de 2014



Una de las cosas que más disfrutamos en Estambul fue su comida. Como ya dije, tuvimos la suerte de descubrir la ciudad con nuestro amigo Jesús y su novia Kardelen por lo que fue muy fácil dejarse recomendar e ir más allá del kebab. Y es que además comimos muy muy bien. Jamás se me olvidará el pedazo de desayuno que tomamos nada más llegar. Jesús nos llevó a un "local" de su barrio y digo local porque no se como llamarlo. Podría ser perfectamente el bajo de la casa de un buen hombre en el que se ha montado una cocina donde preparar menemen y sacarte una barra entera de pan si hace falta.

Siempre he pensado que la gastronomía es un buen medio para conocer muchas cosas de un lugar, su historia e incluso la propia personalidad de un país. Y nosotros que no tenemos problema para probarlo todo nos empapamos bien de la cultura turca. Además de reafirmar que la cocina mediterránea es de lo mejor, descubres lo serviciales, atentos y educados que son los turcos.

Entre las cosas que comimos están el dolma, que son pimientos rellenos; balık-ekmek, bocadillo de pescado con cebolla, lechuga y limón; simit, un pan con semillas de sésamo que se vende en puestos callejeros; karnıyarık, berenjena rellena de carne; İskender que es el kebab al estilo Bursa, servido en plato con mantequilla y yogur; kokoreç, que es un bocadillo como de madejas gigantes; tantuni, una tortita con carne y muy especiado; poğaça y börek, unos bollos de patata; islak hamburguer, una hamburguesa muy típica del barrio de Taksim y lahmacun y pide, que son como las pizzas turcas. Y sin olvidar los dulces porque en Turquía lo dulce es muy dulce. Deliciosos baklava de pistacho, chocolate, nueces y miel.

Mención especial al van kahvaltı o lo que es lo mismo, el desayuno definitivo. Me rio yo del brunch. Y si no me crees mira las imágenes de Google. En Turquía tienen por costumbre desayunar bien y cuando lo hacen en familia empiezan el día con un festín de tomates frescos, queso, huevos con çemen, olivas, pan, kaymak (como una nata), miel, mermeladas... En nuestra mesa no cabía ni un plato más y yo estaba en la gloria porque semejante festival estaba compuesto de mis alimentos favoritos.

Otra de las cosas que hay son muchos puestos callejeros de comida que llevan en carros como los del simit o de arroz con garbanzos y pollo. También era muy común ver carros con muchos frutos secos o repletos de naranjas y granadas para hacer zumo recién exprimido. Si me tengo que quedar con un puesto de comida callejero yo me quedo con el de midye, que son mejillones cerrados rellenos de arroz y que jamás pensé que me gustarían tanto, porque los mejillones no me hacen especial gracia. Lo gracioso era ver en la calle el puesto en cuestión: una bandeja redonda enorme repleta de mejillones y limones. Lo gracioso también debió ser vernos a seis personas que volvían de fiesta rodeando el puesto y devorando mejillones emocionados como si no hubiera un mañana. De alguna forma había que evitar la resaca que nos dejaría el Rakı, un anís considerado el licor nacional y que se bebe mezclado con agua.

Sin duda ha sido una de las experiencias gastronómicas más buenas que he tenido viajando. Una comida mediterránea con alimentos que no resultan extraños pero que gracias a la mezcla y al uso de especias tiene un sabor totalmente distinto y especial. Otra razón más para visitar Estambul o para querer volver muy pronto.


Lo primero que hay que hacer para entender a un nuevo país es olfatearlo.
RUDYARD KIPLING


AIRIN, MÁS A GUSTO QUE UN ARBUSTO

10 de noviembre de 2014


Hace unos días os enseñaba esta foto en Instagram de uno de los sujetadores de Airin y hoy os quería hablar un poco más sobre ella para que la conozcáis.

Irene es una chica de Bilbao que confecciona a mano estos preciosísimos sujetadores. Yo la conocí a través del blog y es de esas personas con las que por lo que sea conectas y se crean vínculos que van más allá de la pantalla. Irene siempre se ha sentido atraída por el handmade y hace tres años se apuntó a una academia de corte y confección. Lo que no sabía era que tres años después iba a comenzar la aventura de crear su propia marca. En su cabeza se imaginaba todo pero se le hacía grande y nunca terminaba de arrancar hasta que por fin dio el paso. ¡Y menos mal!

Decidió hacer sujetadores porque le resultaba muy difícil encontrar en las tiendas algo que se saliera de lo de siempre en este tipo de prenda. Opina que aunque no se vean (aunque estos ojalá se vieran), es algo que las chicas siempre cuidamos y escogemos con mucho mimo y yo estoy totalmente de acuerdo con ella. Y además doy fe de que son comodísimos al no tener aros y la tela ser taaaaan suave. Como si no llevaras nada.



Cuando yo iba viendo como nacía su proyecto y al final vi las preciosidades que hacía, supe que tenía que ofrecerle mi ayuda para cualquier cosa gráfica que necesitara. Ella encantada y yo más contenta aún de poder echarle una mano porque se lo merece. Así, tal cual. Un proyecto bonito, sencillo y sobre todo honesto. Soy muy fan de las personas que con sus manos plasman sus ideas, sus ganas de trabajar y hacen las cosas con cariño. A Irene coser le relaja, le ayuda a trabajar su paciencia y le permite desarrollar su creatividad, y esas cosas se notan cuando tienes en tus manos una de sus delicadas piezas.

Y nada más, a Irene desearle lo mejor en esta aventura que comienza y a vosotros os dejo su tienda en Big Cartel, Blog, Facebook e Instagram para que podáis cotillear y deleitaros con su primera colección Más a gusto que un arbusto. Muy natural, ¡como ella! :)

PIXAR, 25 AÑOS DE ANIMACIÓN EN CAIXAFORUM

3 de noviembre de 2014




La semana pasada pude visitar la exposición Pixar, 25 años de animación que está expuesta en el nuevo edificio CaixaForum en Zaragoza hasta el 5 de enero. Pudo verse por primera vez en el MoMA de Nueva York y tras recorrer el mundo, llegó este año a España, primero a Madrid, ahora a Zaragoza y próximamente a Barcelona.

La exposición es una profunda revisión del trabajo de esta compañía pionera en la animación por ordenador. Un recorrido por sus películas más famosas como Toy Story, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Bichos, Up, Ratatouille... a través de bocetos de personajes, escenarios, colorscripts y maquetas.

Una de las cosas que más me gustó fue el Zoótropo de Toy Story, conocido aparato que hacía girar muy rápido una secuencia de imágenes dentro de un cilindro y nos daba la sensación de que veíamos un dibujo animado. El que hay montado en la exposición es mucho más impresionante. Una estructura con figuras tridimensionales que al girar y verse con una luz estroboscópica hace que el ojo humano perciba que se están moviendo, creando la ilusión de que cobran vida. Una pasada.

Si tenéis la oportunidad de ver la exposición os la recomiendo mucho, sobre todo si os gustan las películas de animación y sois fans del universo Pixar. Yo no descarto volver a pasar a saludar a Sulley y Mike Wazowski...



El arte pone a prueba la tecnología y la tecnología inspira el arte.
JOHN LASSETER, DIRECTOR CREATIVO DE PIXAR ANIMATION STUDIOS


ESTAMBUL

28 de octubre de 2014



Hace unas semanas que volvimos de Estambul y creo que aún sigo asimilándola como ciudad. Europa, Asia, Asia, Europa... Una ciudad increíble en la que se conjuga el este y el oeste, la modernidad y la tradición. Es sin duda una ciudad de contrastes y es por eso por lo que más me sorprendió y a la vez me encantó. El caos del tráfico anárquico frente a la tranquilidad de la gente disfrutando de su çay mientras echan una partida de tavla.

La percepción que tenía sobre ella era una ciudad con mucha tradición e historia y además de eso, me encontré con una ciudad llena de vida y movimiento. Y muchísimos gatos sí, eso también. Y mucha gente amable dispuesta a enseñarte a hablar turco o a abrirte las puertas de su casa para que veas las vistas desde su balcón. Ah, y el fútbol, también confirmamos lo aficionados que son.

Mil gracias a nuestro amigo Jesús, un diez de anfitrión, por enseñarnos todos esos lugares que no habríamos descubierto si no es por él: los tejados de Estambul, los garitos de moda y los más underground, los mercados alejados de turistas y como no, toda la gastronomía que hay más allá del kebab y a la cual dedicaré una entrada especial porque creo que ha sido el viaje en el que mejor he comido.

Entiendo perfectamente por qué Jesús después de volver varias veces terminó quedándose a vivir allí. Yo también la incluyo en mi lista de ciudades en las que viviría una temporada y a la que espero volver dentro de no mucho. Y no solo por los gatos aunque no lo voy a negar, eso suma puntos.



Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe.
MARTIN BUBER